Papel de arroz
(sobrevive incorrupto tras 15 años de entierro)
Las mariposas de tus manos
guardan secretos y rencores
en sus ojos, pesadillas y en
su vientre, todos mis dolores
- Daniel Greene, Tríptico
Debo de comenzar admitiendo que escribo estas palabras esperando que nunca resulten leídas. O al menos, si alguien las lee, que encuentre en sus manos unas páginas casi ilegibles, gastadas por el paso inmisericordioso de los años. La necesidad de los humanos (esa de confesar lo inconfesable) me guía por las memorias de hace tanto tiempo. Tal vez escribir funciona como el remedio para alejar a esas sombras que plagan mi sueño y me persiguen por corredores abandonados.
Nací en un pueblo pobre y tradicionalista. Mi padre, un pescador de redes, lideraba la aldea. Mi hermano, H., y yo, vivimos solos gran parte de nuestra infancia, pues mamá había muerto al parir. Parirnos. Mi gemelo idéntico y yo solíamos pasear por las calles del pueblo, persiguiendo mariposas y animales del río cercano (mas nunca entramos a él, allí estaban los niños siempre jugando,). Paseábamos solos porque la gente nos miraba, como quien mira a un gato cruzarse en su camino. Mi padre, incapaz de saber a simple vista como identificarnos, ató cordeles en nuestras muñecas. Uno blanco para H. y uno negro para mí.
Siempre pasamos por malas cosechas, la tierra de cultivo nunca daba buenos frutos. Todo sabía salado, y era imposible vender algo a los pueblos aledaños. Ellos nos cambiaban la fruta por sal de brujería, un grano blanco y grueso que traía la mala suerte a quien condimentara sus alimentos con ella. Ni siquiera usaban nuestros collares de concha sino para enterrarlos en los panteones, hechizo poderoso que condenaba a muerte al enemigo. A nosotros nos hechizaron con la misma sal a veces, pero no nos hacía nada, estábamos tan malditos como ella.
H., hasta donde mi conocimiento lo permite, poseía un temperamento melancólico. Las líneas debajo de sus ojos, por llorar de más y no dormir bien por las noches, se habían convertido en la única diferencia entre nosotros. H. no podía dormir sin que yo lo abrazara por las noches, estrechándolo hacia mí con toda la fuerza que tenía. Y no dormía por las noches porque H. lo supo antes que yo, mi padre se lo dijo, y no lo culpo, había nacido primogénito. Yo había matado a mi madre.
Nunca sabré con certeza cómo o porqué se extendió la creencia que H. y yo traíamos la mala suerte al poblado. Pero en poco tiempo nos volvimos el chivo expiatorio tanto de la falta de dinero como de las muertes de niños sin razón aparente. Y es que el pueblo que nos compraba sal y amuletos dejó de creer en la magia, atraídos hacia sus propios hechiceros que se hacían llamar industria. Y los niños
los niños enfermaron, poco a poco el río comenzó a despoblarse de risas y juegos sin sentido. H. y yo permanecimos inmunes mientras muchas personas morían, después (claro) de volverse débiles y haber mascullado fantasías.














Comments
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"As I thought. At the end there was only loneliness."
- PXI
98% of teens would be dead if Twilight said breathing wasn't cool. Post this if you are a part of the 2% laughing.
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"Pain is nothing, when nothing is all"
-- Visit my gallery!! --
me gusto tanto la historia es tan nostalgica y cruda,
y la historia de los gemelos me recuerda bagamente (hikaru y kaoru , aclaro solo por la "H" y pork son gemelos, nada mas)
la historia vastante original, espero leer proximos capitulos ^^
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I want...to bite you...!!
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"As I thought. At the end there was only loneliness."
- PXI
98% of teens would be dead if Twilight said breathing wasn't cool. Post this if you are a part of the 2% laughing.
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I want...to bite you...!!
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